Capítulo 42 42

—Nadia, ni se te ocurra decir que tú.

—Yo.

Aren cerró los ojos.

—Claro.

Maelis nos miró desde la mesa.

—Puedo volver en una hora.

—No —dijimos los dos.

Mi tía suspiró.

—Entonces decidan sin gritar.

—Yo puedo absorberlo —dije.

Aren se cruzó de brazos.

—Y pasar treinta días sintiendo el deseo de ambos...

Inicia sesión y continúa leyendo