Capítulo 50 50

—Entonces deja de hacer que quiera hacerlo.

Aren me miró en silencio.

Maelis tuvo la inteligencia de cerrar el libro y levantarse.

—Volveré después del desayuno.

—Cobarde —murmuré.

—Experimentada.

Salió.

La puerta se cerró.

Aren seguía mirándome.

—No vuelvas a decir eso.

—¿Qué parte?

—Que quieres ha...

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