Capítulo 31 CAPÍTULO 31

Tales

El dolor se extendía por mis nudillos al inclinarme sobre el lavabo del baño de mi oficina. Por suerte, no me había roto la piel al golpear el espejo con el puño. A diferencia del cristal, que ahora tenía una grieta en el centro.

¿En qué carajo estaba pensando? Traicioné a Theo, pero peor aú...

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