Capítulo 4 CAPÍTULO 4

Mi buen humor anterior se había desvanecido rápidamente en las últimas dos horas. Pasé de estar en un estado de euforia postorgásmica a querer matar a cualquier idiota que me molestara, en concreto a mi primo, y la forma en que no dejaba de coquetear con ella.

Su mano había caído sobre su muslo des...

Inicia sesión y continúa leyendo