Capítulo 58 CAPÍTULO 58

Liliana

Oh Dios mío. Oh Dios mío. Oh Dios mío.

Inhalo por la nariz y exhalo por la boca.

Una lágrima solitaria recorre mi mejilla.

Intento —y no lo consigo— mantener la calma mientras acelero por las oscuras carreteras de montaña camino a casa. Estoy todo menos tranquila.

Mis pensamientos son c...

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