Capítulo 8 CAPÍTULO 8

—Siempre estuve ahí para ti, Tales. ¿Pero dónde estabas cuando te necesitaba? —siseó, con veneno iluminando sus ojos desalmados—. Y ahora, la deseas. Pero ella no es tuya.

Tragué saliva, la culpa me carcomía por dentro porque tenía razón. No estuve ahí la única vez que me necesitó, cuando él siempr...

Inicia sesión y continúa leyendo