Capítulo 257 Epílogo.

Mateo sabía la diferencia entre dos cosas solamente.

Lo que era suyo.

Y lo que respiraba por permiso.

Todo lo demás era ruido. Ruido que había aprendido a ignorar desde niño. Ruido que sabía silenciar con balas, órdenes, o indiferencia. Pero nunca, ni en el peor de sus días, había confundido esos...

Inicia sesión y continúa leyendo