Capítulo 7 Capítulo 7: Agujas, mantas y la absurda geometría del control

El olor no era trementina, ni lino viejo, ni el perfume sintético de la limpiadora de la finca. Olía a antiséptico industrial, a alcohol frotado sobre tela de algodón y a un aroma profundo, espeso y casi sofocante de madera de cedro y cuero seco.

Abrí los ojos despacio. Las pestañas me pesaban c...

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