Capítulo 28: El mejor Cannighan

TAMARA.

Esa noche, soñé que Isaiah me estaba embistiendo con fuerza. Me desperté sudorosa, jadeando, con mis bragas húmedas y con un terrible dolor de cabeza que me hizo gemir.

No iba a beber otra vez, lo juro.

A mi lado, vi una botella de agua y un paquete de Advil. Le agradecí de forma silenci...

Inicia sesión y continúa leyendo