Capítulo 298

—Lo amas —murmuró él—. Mucho.

No respondí. No podía confiar en mi voz.

La sonrisa desapareció cuando volvió a mirar la carretera. Su mandíbula se tensó, sus ojos se volvieron fríos y sin vida.

—Qué pena —dijo—. Es él o yo. —Sus dedos se tensaron alrededor del volante—. Y no me retiro de las pelea...

Inicia sesión y continúa leyendo