Capítulo 36: Mi kriptonita: Mi obsesión

Punto de vista Isaiah

Tenía razón cuando le dije a Tamara que me costaba contenerme para no follarla aquí y ahora. Esto era como un boleto dorado, un sueño que fue arrancado de las páginas de mis propias fantasías. Estaba duro como una roca, sin sangre en mis venas, mi pulso martilleando contra mis...

Inicia sesión y continúa leyendo