Capítulo 37: Un poco de Flick.

ISAIAH

Mi niña de iglesia había crecido. Ahora me daba órdenes. Tomaba lo que quería. Si no la hubiera amado antes, solo este momento habría bastado para volverme loco de amor por ella.

—¿Ah, sí? —murmuré, con una sonrisa ladeada ante su audacia.

—Sí. —No se inmutó—. No me vas a tocar. No me vas ...

Inicia sesión y continúa leyendo