Capítulo 45: Mentiras y más mentiras

TAMARA

Isaías no se fue.

Incluso después de que mis amigas regresaron y me llevaron a otra esquina para quitarme el vestido de novia, él se quedó sentado, tecleando en su teléfono, negándose a dedicarme otra mirada.

Yo, por otro lado, estaba dolorosamente consciente de su presencia.

Incluso mientra...

Inicia sesión y continúa leyendo