Capítulo 58 58

Calvin me metió hacia las duchas del gimnasio, y cuando por fin me soltó comencé a darle golpes juguetones sin dejar de reír.

— ¡Eres un imbécil! —Grité— ¿me andas siguiendo o qué?

Joder, no debía sentirme tan feliz, pero lo estaba.

—Teníamos reunión del equipo y casualmente te vi.

No podía para...

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