Capítulo 16 El precio de elegirme

—Recházala.

Mauro seguía sentado en la cama con el teléfono en la mano. Yo sujetaba la sábana contra mi pecho.

—Hace un minuto dijiste que podía pagar la deuda.

—Y tú dijiste que querías quedarte después del domingo. No puedes hacer ambas cosas si la oferta exige que te marches hoy.

—No pensaba acep...

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