Capítulo 30 La noche que sí esperé

—No voy a seguirte.

Mauro permaneció frente al mostrador.

—¿Debo felicitarte?

—Podrías dejar de hablarme como si tuviera doce años.

—Podrías dejar de esconderte detrás de muebles para vigilarme.

—Ya me disculpé.

—Y yo acepté. Ahora falta que cumplas.

Tomó el teléfono.

—Te escribiré cuando llegue y c...

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