Capítulo 35 El lugar donde nadie paga

—Repítelo.

Mauro seguía inmóvil frente a mí, con una mano debajo de mi falda.

—No abuses. Me costó bastante decirlo una vez.

—Llevo años esperando escucharlo sin saberlo. Repítelo.

—Te amo.

La sonrisa que apareció no se parecía a ninguna de Dante. Era demasiado abierta, casi incrédula.

—Otra vez.

—V...

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