Capítulo 44 Sin cláusula de salida

—No voy a firmar esa mentira.

Rebeca no intentó convencerme. Mauro tomó la hoja de mis manos, la rompió por la mitad y dejó ambos pedazos sobre el mostrador.

—Ya les dije que no lo haríamos.

—¿Decidiste por mí otra vez?

—Decidí que no permitiría que te convirtieran en cómplice de algo que prometimos...

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