Capítulo 53 Dos líneas

—¿Seis días?

Mauro se incorporó tan rápido que la sábana cayó hasta sus piernas.

—Tal vez siete. No anoté el último día exacto.

—¿Sueles retrasarte?

—Uno o dos días. Nunca tantos.

Sus ojos bajaron hacia mi vientre. El gesto duró poco, pero lo vi.

—Usamos protección —dijo.

—Los condones no son una fu...

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