Capítulo 62 El precio de volver

—No abras esa puerta —dije.

Mauro seguía frente a la pantalla, con una mano cerca del picaporte y la mandíbula tensa.

—No pensaba hacerlo.

Leonor golpeó de nuevo.

—¡Héctor está borracho! Si me encuentra sola, hará una escena.

—Ya la hiciste tú cuando le dijiste que dormíamos juntos —respondió Mauro—...

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