Capítulo 70 Su propia puerta

—Si me devuelves la llave, no podrás aparecer a medianoche esperando que te abra.

Mauro seguía sentado al borde de mi cama. La llave descansaba sobre mi palma.

—No pienso utilizar tu departamento como hotel.

—Pero sí mi cama.

—Cuando me invites.

—¿Y si estoy dormida?

—Tendré mi propia cama.

La respu...

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