Capítulo 8 El beso que no pagué

—Entonces deja de mirarme como si esperaras que te bese.

Mauro no apartó los ojos de mi boca.

—Espero que decidas si quieres hacerlo.

Tomé la pluma, firmé junto a la modificación y cerré el contrato.

—Ya decidí.

Lo sujeté de la camisa y tiré de él. Mauro alcanzó a apoyar una mano en mi cintura antes...

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