Capítulo 88 La boda que nadie pudo cancelar

—En la pastelería.

Todos miramos a Mauro.

—No caben treinta personas —dije.

—Quitamos las mesas.

—El horno ocupa media pared.

—No pienso casarme con el horno.

Valeria abrió una carpeta nueva. No pregunté de dónde la había sacado.

—Necesitamos medir el salón, conseguir sillas, mover la vitrina y conf...

Inicia sesión y continúa leyendo