21. Paranoico

—¿Ya te vas? —Irene se despertó con el movimiento de su esposo.

Danni se estaba poniendo una camisa de franela frente al espejo. Irene intentó abrir sus ojos aún adormilados para mirar el reloj digital, que marcaba las cinco de la mañana.

—Todavía está oscuro, cariño —se quejó Irene.

Danni sonrió...

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