Capítulo 118 El precio de una vida

—¡Luna Selene, por favor, ayúdanos! ¡Solo tú puedes traerlos de vuelta a casa!

Los gritos atravesaron las ventanas cerradas de vidrio del balcón, haciendo añicos el silencio dentro de la cámara principal. Selene se quedó inmóvil detrás de las cortinas. Le temblaban las manos mientras apartaba apena...

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