Capítulo 136 Senderos en el desierto de hielo

—¡No toques esa arena con las manos desnudas, Kael! ¡No está caliente, está helada y es lo bastante afilada como para cortar la piel! —gritó Selene, tirando del brazo de su esposo hacia atrás con rapidez.

Kael se quedó inmóvil, mirando los granos blancos de arena que relucían como vidrio hecho añic...

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