Capítulo 35 El sacrificio de Kael

—¡Párate sobre mis hombros, Selene! ¡Sube hasta esa rama y no la sueltes! ¡No te preocupes por mí!

La voz de Kael le llegó en ráfagas entrecortadas, ahogada por el lodo negro que ya le alcanzaba la barbilla. Un fluido espeso, con olor a azufre, le llenaba la boca cada vez que intentaba hablar. Kael...

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