Capítulo 40 Regreso a casa

—Lo logramos, Kael. Lo trajimos a casa.

La voz de Selene casi se ahogó bajo el rugido del motor del auto, cortando la noche. Apoyó la cabeza contra el fresco asiento de cuero, con la mirada fija, ausente, en el camino de tierra que se retorcía entre el bosque de aspecto familiar.

Todavía sentía la...

Inicia sesión y continúa leyendo