Capítulo 47 La amenaza detrás de la felicidad

—Vamos, Leo. Hoy no hay Alfa, ni soldados, ni reglas. Solo estamos tú, yo y la casa de pasto más resistente que Silver Moon haya visto jamás —dijo Kael mientras le daba unas palmaditas en el hombro pequeño a su hijo.

Leo alzó la mirada con los ojos brillantes.

—¿Lo prometes, papá?

—Lo prometo por...

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