Capítulo 84 El comando de la Luna

—¡Cava con las manos! ¡No me importa si se te arrancan las uñas! ¡Tu Alfa está ahí abajo!

La voz de Selene ya no sonaba dulce. Era una orden salida de una garganta áspera por el polvo y los gritos. Estaba de pie sobre una montaña de granito y caoba hechos pedazos: los restos de la otrora majestuosa...

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