Capítulo 99 La leyenda del lobo dorado

—Leo, hoy es tu día. Mantente erguido como el futuro Alfa.

Kael aplaudió con orgullo el hombro ancho de su hijo. Le acomodó el cuello de la capa de cuero que llevaba Leo. Las manos de Kael, ahora marcadas por unas cuantas cicatrices permanentes, estaban firmes y seguras. Habían pasado diez años des...

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