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No dormí una mierda esa noche. Tuve que luchar contra el impulso de llamar a Liliana. Y seguía pensando en cómo se sentía en mis brazos.

Cómo no quería dejarla ir. Sabía que su relación había terminado en ese punto.

Me desperté y vi a Julian desmayado, todavía sentado en el sofá, una botella de bo...

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