Capítulo 24 Ñuñoa

Ñuñoa

A las siete el hotel seguía oliendo a alfombra.

Mateo dormía de lado, la boca abierta, el dinosaurio contra la panza. En la pieza de al lado Catalina roncaba un poco, esa cosa humana que no le habíamos oído en La Dehesa. Adrián no había dormido. Se le veía en los ojos.

M llegó con café de m...

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