Capítulo 29 Capitulo 29

El ascensor del holding olía a lo mismo de siempre: madera cara y aire que no se mueve.

Mateo no subió. Tomás se lo quedó en un café a dos cuadras, con la consigna de no pedir hielo y no mirar la puerta más de lo necesario. Adrián no discutió el café. Discutió el piso.

—Si entras, no firmas na...

Inicia sesión y continúa leyendo