Capítulo 18 Capitulo 18

La argolla pesa menos que el sello y más que la casa.

La miro al despertar, con la luz del laurel en el metal oscuro, y durante un segundo no recuerdo en qué dedo se vive una decisión. Mateo ya está despierto. No toca el anillo. Me toca la muñeca, el pulso, esa costumbre que ya no es interrogat...

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