Capítulo 8 Capitulo 8

El domingo amanece con olor a cera y a carne. Rosa ha sacado la vajilla de los entierros y de las alianzas: platos con filo dorado, copas que suenan si las miras mal. Yo no friego. Por primera vez, me visten.

El vestido no es mío. Negro, cerrado al cuello, manga al codo. Rosa me lo deja sobre l...

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