Capítulo 58

Aurora

Las lágrimas que habían estado quemando mis ojos se desbordaron, calientes y rápidas. Mis mejillas ardían de humillación, pero no podía apartar la mirada de él.

Mi pecho dolía, pero no eran solo sus palabras. Era el peso de todo lo que le había dado—mi confianza, mi primer beso, mi primera ...

Inicia sesión y continúa leyendo