CAPÍTULO 21: El despistado Liam

Selena cerró un libro de golpe en la caja registradora, mordiéndose el interior de la mejilla. Su teléfono estaba seco. Sin mensajes. Sin llamadas. Ni siquiera un maldito emoji de Katarina. Habían pasado días. Desde esa llamada frenética, silencio absoluto.

La campanilla sobre la puerta de la libre...

Inicia sesión y continúa leyendo