Capítulo 41: La confesión de la prostituta

Punto de vista de Chérie Noir

—¡Mierda! ¡Mierda!

Solté la aguja. Cayó al suelo, rodando bajo el lavabo. La sangre goteaba de mi hombro, cálida y constante. No podía pasar el maldito hilo. Mi mano temblaba demasiado.

—Pedazo de mierda —bufé, buscando en mi equipo de nuevo. La gasa estaba empap...

Inicia sesión y continúa leyendo