Capítulo 99: El circo termina aquí

—¡Mierda!

Me incorporé de golpe, la voz de Papi gritando desde el pasillo me despertó, mi corazón golpeando contra mis costillas. Mi mano voló directamente a mi sostén, mis dedos cavando hasta que lo sentí—la servilleta. Aún ahí. Arrugada. Húmeda de sudor. Pero intacta.

Gracias a Dios.

La nota ha...

Inicia sesión y continúa leyendo