visitas nocturnas

Dieciocho minutos más. Reflexioné, mirando el reloj. Dieciocho minutos hasta que me escabullera de la casa y me adentrara en el bosque.

Miré la mochila que yacía ociosa en la cama a mi lado. Tenía todo preparado para este pequeño viaje—lista para cualquier consecuencia que pudiera surgir en el cami...

Inicia sesión y continúa leyendo