oportunista II

El señor Lethon parecía tan devastado por la traición de su hija —su traición hacia mí, hacia él— que, por un instante fugaz, consideré darle unas palmadas en el hombro, ofrecerle el consuelo vacío de siempre de que todo estaría bien, de que esto no era más que cosas de la vida.

La volubilidad de l...

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