la cueva, otra vez

Respuesta equivocada, pensé de inmediato, llevándome los dedos al pelo con nerviosismo, despeinándolo.

Mala forma de mostrar curiosidad. Insistí en mi mente. Cerré los ojos un segundo, maldiciéndome por dentro. ¡Idiota!

Debería haber fruncido el ceño, debería haber preguntado “¿qué cueva?” o “¿por...

Inicia sesión y continúa leyendo