celebración iii

Deslicé la túnica oscura sobre mis hombros, con los dedos temblándome levemente mientras abrochaba el broche en mi garganta. La tela era más pesada de lo que había imaginado, tejida con hilos de plata que atrapaban la luz de las antorchas que parpadeaban en la cámara. Todavía no entiendo la obsesión...

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