tango II

Adam permanecía rígido, la mandíbula tensa, los puños cerrados a los lados, los ojos inescrutables mientras miraban a su hermano. Su expresión era una tormenta apenas contenida, casi tronante: intentaba, y fallaba, parecer calmado, indiferente, cortés.

Al principio me pareció gracioso, luego extr...

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