después del tango

—¿Quieres salir de aquí?

Los ojos de Adam recorrieron el salón con pereza, aunque me daba cuenta de que era un movimiento más calculado de lo que parecía. Pasaron por los candelabros resplandecientes, las largas mesas repletas de frutas y vino, la multitud que se balanceaba al ritmo de la música. Y...

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