mordido dos veces

Los diez minutos habían pasado, al igual que mi paciencia.

Me levanté del asiento y me dirigí hacia la puerta, intentando a propósito dejar de lado mi enojo. Tal vez el Rey Licántropo tenía mejores planes para Adam, mejores personas que presentarle.

No debería estar enojada. Pero era inútil. La mo...

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