de vuelta a casa ii

Estaba leyendo un libro de hechizos, uno de los pocos que Freda me había permitido llevar de su biblioteca, cuando escuché que llamaban a mi puerta.

Me detuve, pensando que lo había imaginado. Pero el llamado se repitió, suave, como tanteando, como inseguro, como preguntándose si yo estaba despiert...

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