sobreexcitación

El campo de entrenamiento rebosaba de fuego y chispas, al igual que mi mente.

Mis pensamientos no dejaban de volver a Rachel, a las pequeñas confesiones que había dejado caer como guijarros en un estanque. Me había hablado de las novias de los trillizos, de cómo las habían elegido, hecho desfilar ...

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