El

El grito desesperado de una mujer resonó en mi alma, desgarrándome, reprendiéndome, recordándome que estaba de vuelta en el maldito sueño donde no tenía control sobre nada.

Y que tenía un hambre atroz de sangre.

¿Demasiado de vampiro? ¿No podía tener hambre de otra cosa? ¿Tal vez agua o unos fideo...

Inicia sesión y continúa leyendo